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sociolocos.tk

La lucha sigue.

A mi hermano y compañero:

En estos días, compañero, estoy envidiando tu risa, pero todos los días admiro tu fuerza y tu revolucionaria gracia.

Vamos, compañero, sigue luchando, sigue que no estamos vencidos, no hemos perdido la vida, sigue que yo voy marchando a tu lado con toda la firmeza de la frente alta, como una sombra viva devorando inviernos.

Yo no he perdido el camino, sólo unas cuantas ilusiones, pero yo sigo aquí, aún estoy viva. Sigue luchando que la lucha sigue, toma de mi fuerza, apóyate en mí que aún confío, anda y reconstrúyeme la patria que el sacrificio no será en vano.

Enderézate y camina, pelea que la lucha continúa, sigue que aún tenemos patria, sigue que yo voy contigo… aún confío.

 

Imagino el olor de tu tabaco.

Con la calma de siempre fabricabas el cigarrillo, ese día llovía y ese día, por un momento, se enmudeció un alma deseosa de hablarte en silencio.

Dimos un paseo no poco doloroso, quería caminar contigo a pesar de no tener buenas intenciones, quería, con tu firmeza, pisar la calle que absorbía las lágrimas del cielo, ese cielo que vio la mudez de mis palabras. El destino culpó a la suerte, la alegría se empañó de tristeza, pero había que caminar con la sonrisa en los labios para no perder el paso.

Quizás perdí el tiempo imaginando el olor de tu tabaco sin tomar de tu boca el silencio, sin poder distinguirlo, sin saber escucharlo. Fue tanto el tiempo dedicado a imaginar tu olor que tu sabor, al final, fue amargo… continuó la lluvia, mis pasos estaban mojados, sólo los acompañaba el pensamiento, sólo podía imaginar lo que pudo haber sido y que no fue, ya no quería imaginar el olor de tu tabaco.

Por ahí.

Hoy también llueve, camino por una gran calle, la gente viene y va, la gente piensa, la gente corre, la gente camina conmigo pero camino sola, por entre las cabezas te busco, entre las personas debes esconderte, quizás estás por ahí realizando tu característico ritual del cigarrillo con la mirada fija en el viento, por entre la gente debes caminar con tu incorruptible prisa, con tu paso firme, con tu mirar de niño curioso, todo tú debes, presuroso, caminar por ahí y por ahí te sigo buscando, te busco sin encontrarte, pero sé que debes andar por ahí… hoy es un día diferente, es otro día de lluvia pero es el mismo cielo el que llora, es otra calle pero es el mismo paso, el mismo paso que te busca por ahí.

Sólo minutos.

De pronto te conviertes en canción, en minutos de poesía creada por otra persona para otra persona o para otra causa, no te canto ni canto por ti, pero canto para ti… sólo en minutos te conviertes y en minutos me convierto en ti.

Sólo eres tinta en el papel, sólo minutos de inspiración que mi mano dibuja, minutos de prisa, de suavidad absurda. Los dos somos sólo minutos, en minutos conviertes mi silencio en palabras mudas, me conviertes en duda, me conviertes en minutos de letargo…

Somos tiempo sin tiempo, no existimos… somos sólo minutos.